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Santiago (O porque no te llame antes, santiasko)

Y sea quizás que aun me gustas. Aunque suene un tanto homosexual decir que gusto de algo de género masculino. Pero te tengo mala ciudad maldita. Y es que molesta tu necesidad de ruido, tu incapacidad de mantenerte en silencio. La verdad quizás sea que no es que ya no me gustes, y ese cariño es porque me cuesta separarme de lo que sé ya muerto. En mucho ayudan esas torres sin identidad que acosan esta ciudad. Monumentos a lo sin discurso. Cuadrados de nada, donde los jóvenes profesionales llegan a comer asados en sus quinchos. No es menester aquí relatar mis recuerdos de bares o lugares nocturnos donde pasé momentos, eso ya lo hecho y basta que rasquen un poco la tierra para que encuentren mis textos. Pero no abandona la verdad decir que santisko día a día se transforma y abandona su pasado como si nada le importara. Preguntome yo: que de malo tiene dejar un espacio donde los desafortunados y apáticos se reúnan a beber sus arrebatos de alcoholismo sin pretensiones? Santiasko, nunca te ...

Bolsa ecológica, vida de mierda.

Hace un rato se conoce el daño que provocan las bolsas plásticas en el medio ambiente y es muy poco lo que se ha hecho para contrarrestar este hecho. Pero sin embargo existen algunas entidades preocupadas de este hecho. Desde hace un tiempo que personalmente vengo evaluando este hecho en mi cabeza y viendo las implicaciones que puede conllevar la eliminación de estas bolsas para mi puesto de feria. Una de las iniciativas que se han llevado a cabo al respecto es la distribución comercial de bolsas de tela de parte, en un principio, de los supermercados. Recuerdo que al comienzo la noticia sonó como una iniciativa social que llamaba a la conciencia de lo desastroso de las bolsas plásticas, con el tiempo la gran mayoría de los supermercados comenzaron a comercializar estas bolsas y siguiendo con el negocio me he encontrado con este tipo de ventas hasta en algunas bibliotecas ubicadas dentro de los mall. La verdad es que la conciencia por el medio ambiente jamás fue desarrollada y la venta...

Padre mío que estas en el cielo.

Padre mío, Que estas en el suelo, Mundano sea tu nombre; Venga a nosotros tu fiesta; Hágase tu voluntad Más en la tierra que en el cielo. Danos hoy nuestro vaso de cada día; Perdona nuestras ofensas Al contrario de nosotros que no perdonamos A quienes nos ofenden; Déjanos caer en la tentación Y librémonos todos del mal. Que así sea.

Psyco-mente envuelta en comprimidos químicos de la farmacopea legal.

¡No quiero pastillas!- le gritaba el paciente al psicólogo, mientras caminaba de esquina a esquina como si la ira se le fuera a escapar en un asesinato. El facultativo lo miraba tras sus lentes tal y como lo hacen todas las caricaturas de su especie. Pierna cruzada lápiz y libreta anotando. ¿Cuénteme más? Le decía el cuatro ojos. El paciente, que a estas alturas del partido parecía una burla de aquel nombre, le hablaba de sus muertos y tragedias. Le comentaba el dolor inimaginable que le rebasa la piel en esos momentos. Puras anécdotas mortuorias para una vida que gozaba de múltiples fatalidades. Giraba el enfermo mientras retorcía sus manos de manera frenética y desesperada. Comentaba de aquella vez en que se quedo mirando la carretera y de las imágenes de su muerte que se le venían a la cabeza en aquel instante. No soy capas ni siquiera de acabar con mi vida doctor, Divagaba el enfermo. No se preocupe, para eso estamos para ayudarlo. Le responde. De tanto transmitir desgracias y su i...

My generation.

Si se entiende a una generación como la suma de experiencias compartidas de un grupo de personas que compartió nacimiento en fechas próximas, este es el relato de mi generación. Una generación que nació en el decantamiento de una dictadura estúpida creada por la intolerancia de las fracciones reaccionarias de mi país. Una generación que nació a principios de los 80, esa década perdida donde nadie sabia lo que podía hacer sin ser asesinado, tomado preso, enjuiciado socialmente o catalogado como algo extraño y por ende malo. Mi generación creció con canciones de protesta, con discursos políticos clandestinos, con el apagón no solo de nuestras ampolletas sino también de nuestras conciencias. Mi generación debe haber sido una de las ultimas que creció jugando al tombo, al alto o al pillarse. Conoció algo de lo que ahora llaman violencia intrafamiliar pero jamás con los atisbos asesinos con los que hoy nos encontramos. Mi generación nace de la angustia de no sentirse ni ser libres. Esta ac...

La borrachera de un borracho experto.

No sé si llegó así o tomo ese color en el poco tiempo que estuvo en este lugar. Pero que es un profesional eso queda de manifiesto. Yo lo vi llegar cuando esgrimía mi tenedor en el plato de melancolía que me sirvieron en el restorán. Su estampa era de caballero ya maduro y su petición la de cualquiera, un plato de comida acompañado de una damisela cerveza. Sólo bastó aquella mujer para cambiar su tez, que de lacre mármol blanco pasó, muy rápido, a ser como las cerezas, rojas como mi rabia. Solo un momento pasó para que llegara su compañía. Un pelado y gordo amigo al que saludó casi como si fuese su esposa. Yo, como vulgar borracho idiota, pensé que su conversación sería exhaustiva, pero no. Largo tiempo de teléfono celular usaron. Nunca pude saber porqué, por cada media hora de conversación, incorporaban un porcentaje de tiempo de conversación por teléfono que sonaba más fuerte que sus propios murmullos. Su cara varió de forma considerable… su color me pareció un semáforo en constante ...

Almuerzo en el bar “Las Naciones”

Llego como he llegado tantas veces a este lugar. Mármol hecho escaleras y giros como concha de caracol. La “oficinada”, esa nueva tipología de personas que repletan el Santiago central llena el lugar y el murmullo de sus voces se parece hermosamente al sonido de la lluvia que revota en las tejas de la casa de mi abuela ya muerta. Encontrar una mesa, es como encontrara un amor, difícil pero no imposible. Posible pero siempre complicado. Frente a mí una ventana se abre de para en par, mientras cobija la conversación de dos cervezas que se vacían sin compasión. Mi mesera peruana, tan linda como todas las meseras que me han servido, me susurra su acento como una canción de cuna. Sonríe con sus labios de rosa ardiente y me atiende ligera con la prisa del llamado incesante. El tenedor es un sable que lucha contra un enemigo avícola y mi mano no soporta la herramienta, toma la mano de aquella ave ya asesinada y termina por roer sus huesos como un manjar bañado de vino tecnificado. Como, me a...