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Historia de un poema que murio atropellado (o 1er carnaval cultural v. Ohiggins)

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Nació una tarde de resaca. Bajo la sombra de una palmera. En un cerro de Santiago. Su parto fue lento, tan lento como se acaba una cerveza en soledad. Tan lento y quieto como el pasado. Tan fugaz como el futuro. De la letra manuscrita paso a la letra virtual y de ella a la impresa. En hoja blanca fue su primera comunión y para celebrar su mayoría de edad se le concedió el privilegio de ser leído. Vociferado, expandido a través del aire “por leves impulsos eléctricos.” Y así creció, a través del aire. Y fue su vida tan sola, perdedora y divagante como la de sus padres. Nadie lo conoció nunca. Su saludo solo era de cortesía, porque nadie había hablado con él. Creció y se alimento de la vida de todos. Las experiencias de los otros eran su respiro diario. Envejeció de esa manera. Un día quiso morir, porque él lo deseaba, no porque la historia lo llamara. Su sepultura fue la calle y su grito polvo de tiza. Él quiso que la mano ejecutora de su muerte fuese la misma que le dio la vida. Siempr...

ROMA (de Adolfo Aristarain)

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Quien lea estas letras, y eso es si es que alguien las lee, creerá que esto podría ser una critica de cine, pero no. Critico muchas cosas pero esto no podría hacerlo. Alguna vez conocí una mujer que me enseño a ver este cine, una mujer muy especial e importante para mí. Con ella conocí y aprendí muchas cosas y como muchas cosas importantes en mi vida, la perdí. No se como ni porque, pero la perdí. Al igual que el personaje de esta historia para mí, mi madre es muy importante, quizás demasiado. Al igual que el personaje de esta historia, solo me queda la pena, todo lo demás pasa y lo único que me persigue y que me ha sido fiel es la pena. Eso si, no me pesa ni me lamento. Como las almas en pena, mis penas solo penan. Viajan y vagabundean mi ser, no sé porque ni sé hasta cuando, pero están ahí. Una ves ella me invito al cine y yo la acompañe al igual que lo hice a tantas partes. El tiempo pasó y mis lágrimas fueron las mismas de hoy. Amo tantas cosas que no están conmigo y mí vida al i...

Septiembre: carnaval de sangre y vino.

Me gusta septiembre, es un mes que me gustaría vivir siempre. Agradable temperatura y espíritu festivo y de congoja. Los dos sentimientos más fuertes y representativos del espíritu chileno, a mi parecer. Septiembre se muestra con plátanos orientales en flor y viejas barriendo afuera de sus casas. Conversación callejera que parece ser la primera inquisidora de nuestros actos, pero que en realidad es la memoria que se transmite. Septiembre huele a empanada y vino tinto, pero también a pólvora y a sangre. Un olor a pelea de final de ramada. Olor a pueblo violento, a no tan alejado oeste. Vaqueros militares salen a matar, bajo un supuesto orden publico. El carbón se prende y el espíritu también. Las botellas sudan vino. Los militares y policías con sus escudos de autoridad e institución, cazan a todo aquel que no representa el alma de su dueño. Porque él no es mas que la identidad de otro. El roto, el campechano, la patota de la esquina, la vecina que conversa bajo una escoba, vida y comun...

Oli.

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Un día indeterminado, converso con una amiga a la cual años antes había pretendido besar. Le cuento sobre mis estados de ánimo y de una pena que me acontecía en ese momento. Ella respondiendo a mí dialogo me dice: es que lo que pasa Miguel, que tú eres como Oliverio (protagonista de la película El lado oscuro del corazón) te inspiras en el dolor, es como si lo necesitaras. Solo que a Oliverio no lo persigue el dolor si no la señora muerte. Otro día, camino recorriendo los puestos de cachureos que se ponen en las calles de mi población los días domingo, esos que rodean la feria libre villa O’Higgins. Miro hacia el suelo y me encuentro con los dos Dvd de las películas (versión primera y secuela) originales en uno de los puestos. Un borracho los había recogido quizás de qué basurero. Oh sorpresa, ¿Cuánto valen? Pregunto. Deme mil quinientos amigo y no se haga problema. Desenfundo mi dinero y me los llevo. En la tarde me encierro a recordar estas películas, las veo y me emociono como la p...

De la serie: Recuerdos político-callejeros.

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Mi vida con Sabat. Solo queda comenzar diciendo que no recuerdo la fecha en que para mí sabat comienza a ser importante como icono de maldad. Esa relación que hago de su semblante y su rostro y que relaciono directamente con la maldad, con las miserias de nuestra sociedad. Parece esto ser todo un prejuicio, y la verdad es que si. Eso es. Mi relación con sabat es mi relación con la comuna de Ñuñoa, donde estudie mi educación media y donde tuve muchas andanzas. Recorrí las cuadras de la comuna a pie muchas veces y a distintas horas. Compartí con la gente de ahí, obtuve uno que otro amigo y compañero de andanzas. De todo esto fueron años. Y en aquellos años de una u otra forma algunos nos planteábamos el tema de la sociedad y de cómo quizás debiera ser. Mejor dicho, era una critica reflexionada en la medida que nuestra vida nos lo hacia posible. La calle enseña, pero lo hace de a poco. La primera vez que oí despotricar a alguien contra hechos que sucedían en la comuna, fue desde mi pob...

EN DEFENSA DEL PAPELILLO.

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Papelillo libre. Mucho se habla de la despenalización de algún tipo de droga o de su social aceptación por lo menos. También se ha comenzado a levantar una voz que nos muestra diferentes puntos de vista acerca de las drogas y de su uso lúdico y terapéutico, además del derecho de su consumo de manera responsable. Toda una cruzada por la despenalización de la liberación de nuestra mente y conciencias. Del uso razonado de sustancias enteogenas en definitiva. Pero además de esto existe el tema de la forma de uso o posología. De la vía como lo consumo. Si nos ponemos en este caso existen drogas que se fuman y sobre estas nos referiremos. Para fumar es necesario tener la sustancia vegetal para hacer el cigarrillo y luego un papel para fumar. En este caso recuerdo historias transmitidas por mis padres en donde se comenta que antes, los viejos de campo, fumaban tabaco con hojas de choclo. Estas eran “sobadas” con cuchillo para lograr mayor finesa y suavidad. Luego se cortaban en cuadros y en e...

Tabaco. (cuento)

Era bueno para el tabaco el tipo. A veces tosía con tal calidad que producía la envidia de quienes lo miraban. Caminaba delgado por las calles de la población. Bajo su chaquetón negro nadie había osado sentir curiosidad, a nadie le importaba. De ves en cuando era común encontrarlo conversando por los pasajes con gente que nadie conocía, quizás eran proyecciones de su imaginación, no lo sé. Nadie sabia nada de él, solo se decía que vivía desde hace mucho en la población. Que llego cuando todo esto era una campiña productora de vino, dicen que estuvo en la toma. Era curioso verlo caminar, fumando y con un aura de soledad, como de risa reprimida. Había tristeza decían. Yo solo lo veía pasar. A veces pasaba al lado mío y nos saludábamos, nada más. Siempre me causo sorpresa que para las celebraciones nunca estuviera. Desaparecía y nadie sabia nada de él, luego volvía y todo tan igual como antes. Él caminaba, fumando y así pasaba, todo el día. Eso dicen. El día que apareció muerto, me acuerd...