Deimoscracia. El poder del terror.

Sorprende cómo la irracionalidad es tan atractiva para aquello que el Filósofo español Ortega y Gasset dio en llamar “el hombre masa” cuando se inyectan dosis suficientes de caos y miedos en las conciencias. Hoy, que los políticos se ríen unos con otros, que aplauden sus triunfos y soban sus espaldas vale la pena recordar cómo la ultraderecha chilena denostó al actual presidente y provocó a toda la ciudadanía con sus dichos y decires de escenarios apocalípticos y que hoy tienen a grandes y niños pidiéndole a seres humanos igual a cada uno de nosotros que cambien lo imposible y sin ningún criterio de realidad.

 

Desde hace décadas veo el abandono que hace la izquierda de los lugares donde habita y convive la pobreza, a diferencia de la derecha que se va de cabeza a la población e incluso al mundo lumpen sin complejo e incluso muchos con vocación cristiana siguiendo al pie de la letra la doctrina de Jaime Guzmán. Si hasta la forma de enfrentar un debate está pautada por la Fundación Guzmán y curiosamente ningún adversario político nunca lo evidenció abiertamente. 


En su autobiografía (Historia de Chile en la vida de un médico) el doctor Alfredo Jadresic plantea lo siguiente: “Se alcanzará una sociedad más justa cuando los pobres sigan defendiendo los mismos valores al dejar de ser pobres; así como también, los jóvenes al dejar de ser jóvenes.” y como siempre la palabra que proviene del proyecto acribillado por el pasado del actual presidente electo nos habla sin encontrar tierra fértil. El pobre y el joven, el trabajador y el que cría, el estudiante y el pensionado idealmente debe conservar sus principios y valores para continuar con el sueño que comenzó un día, pero sus mismos representantes políticos muestran una y otra vez el amor que le tienen a la comodidad y al dinero mientras yo veo por la ventana la cara de los viejos que me enseñaron a luchar para que nos reconocieran, para que nos humanizaran, para hacer notar que la pobreza y la marginalidad no nos disminuye como personas, como se entristecen al ver a su progenie hablando de movilidad social sin ningún atisbo de justicia social, hermandad o una espiritualidad medianamente solidaria. 


¿Cuántos obreros tienen los partidos de izquierda? ¿Cuántos pobladores son invitados a las reuniones de partidos? ¿Son los temas de género o culturas prehispánicas necesidades que aúnen mayorías? ¿valió la pena convertir a nuestros héroes y mártires en víctimas? 


Todo se ha vuelto dinero, por abundancia o por ausencia y se confundió cantidad con calidad. Lo han repetido presidentes desde la vuelta a la democracia pactada entre políticos tolerados por la dictadura y civiles y militares golpistas. Aylwin visitó junto a su esposa los futuros terrenos del Mall Plaza Vespucio, asumiendo que él no era un impulsor ni un amigo de esas formas de consumo y que por ende a la inauguración manda a su ministro de economía y padrastro del candidato MEO. Lagos construyendo fachadas de colegios para que se vieran más parecidos a los del barrio alto como si eso fuera requisito para mejorar la educación planteando con esto que el pobre se educa mal a causa de sus condiciones materiales de vida y no producto de una estrategia de ingeniería social. La derecha cerrando el penal cordillera demostrando así las décadas de favores concedidos por parte de la concertación a los criminales de sus propias familias y la de tantos chilenos anónimos  mientras el frente amplio deja pasar el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (Tpp-11). Y así una y  otra vez la población muestra a cada instante que NO hacer, mientras quienes se dicen sus representantes hacen todo lo contrario. 


¿Se justifica el miedo o la desazón antes de siquiera ver una acción por parte del presidente electo de habla alemana? O acaso es otro juego moderno de las comunicaciones para mantenernos pegados a la pantalla discutiendo unos con otros sin dejarnos permear por aquello de que el mundo lo construimos entre todos. Hace años, cuando era dirigente de una organización de feria libre mi madre me encontró en la calle debatiendo con compañeros y al irnos a la casa me dijo: tení la pura cagá en tu casa y anday salvando al mundo. Prioridades hijo. Ocúpate de enseñarle a tu prole lo que tú sueñas, muéstrale que los viejos como nosotros ya perdimos la capacidad incluso de sorprendernos. 


Y así, escuelas populares con profesores ensimismados, juntas de vecinos apernadas con dirigencias de uno y otro lado, gremios abandonados a su suerte con dirigentes amantes del dinero, municipalidades llenas de funcionarios públicos que tratan mal a los usuarios, policlínicos con trabajadores sin conciencia de clase ni amor por su trabajo y un etcétera abrumador que aburre de tanto ser expresado frente a oídos poseídos por la sordera del interés particular. Hoy, me siento a mirar cómo eso que aprendí de los viejos en mi población parecen ser solo recuerdos anacrónicos de algo que hoy nadie quiere y eso no es responsabilidad de la derecha.


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